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VIAJE POR EL MUNDO Y LA VOZ
Para Gigio
por ser primero
segundo y tercero
en escuchar la voz
I
Paulatinamente
mi paladar
enceguece
se acoraza
como la madriguera
de la liebre
y no soy libre
y no me libro
de escuchar
lo que por mí
Oh, se dice
el suspiro
es abrir
la puerta
entregar la llave secreta
que es maestra
como el sueño de Él
el Maestro
Dios
interrupción
dos soles
por dos
cafés
y la distancia
un restaurant
restaura
mi cuerpo
y pelos
uñas sangre lágrimas
sentimientos dolidos
El dolor
es mi fuente suelo
agotar las distancias de los ríos
encañonar mi voz
a la última marejada
la bofetada como bufón
la luz bajo el sol
la sombra del paladar
boca cerrada
desparpajo
natura eximia
fluidez febril
el poeta
una antorcha acerada
contemplar
la duda
como romántica canción
balada absurda
de Dios
del Sol
miradas
que callan el arte
final
del peldaño postrero
muletas
muletillas
danzan
al compás
de la paz
y la esperanza
seriedad
acontecer
virtuosismo
conveniencia
curiosidad
tormenta
soy sólo un ser
que palpita
y que incendia el fuego
en cada escape a su
Yo
la industria del alma
Fluir
la voz
otra vez
interrupción
hartazgo
cobrar los cafés
el sol visita otras galaxias
la tierra se viste de café
y a mí llega la noche
que ya no es
ahora es luz del ártico
costumbre
lumbre de la natura
abrigo
de la sangre
que está
abajo de los vellos
abajo de la piel
abajo de los poros
abajo de los huesos
en las venas
dentro
la voz es sangre
la luna azul fulgor
brillo exagerado
piedra lacerada
cae
resbala
como un verso
atrapado
en un escupitajo
que tiene
de por sí
sangre
y venas
y huesos
y piel
y pelos
y también
lágrimas llantos gritos
silencio
nuevas interrupciones
Otra oportunidad
canción que no entona
en el tono visceral
paulatina
oportunidad
la vida
vida entre comillas
entre comidas
sosas
la mejor sazón es el alma
de quien cocine
restaurant es alma
en cada pie y suela
zapato tacón
vagón
ir y venir
un dos
un dos
estoy yo
¿estoy Yo?
Llega la Primavera
las flores no pueden florecer
el ser
engendrado en el abismo
el bonsai (en sí mismo)
gobierna el acantilado
serenidad para subir
vergüenza al bajar
la única escalera
es el empino
me empeño en conocer
como un haiku
y practicar tres líneas
tres peldaños
tres salidas
tal vez
estas:
“Viento
viento
viento”
Parece que la vida es así
el momento del ente
no
es el momento
ya pasó
como pasa el verso
transcurre la vida
el bonsai el haiku
lo demás
el Tao Lao Tsé
no disputaré
las enseñanzas de Él
pero Maestro
permítame añorar
la dicha
y esto no significa
ganar el concurso
el curso
de la vida
la sinfonía más eterna
la hicieron las notas
más simples
los bemoles los Sol
los Re los Mi
y qué se yo
sólo a mí
me pasa
y por lo tanto
a Ti
que lees esto
con tus ojos en esto
como si esto fuera el reflejo de tus ojos
muy largo el verso
anterior
disgregaré
la palabra
el infante
que deja en la calle
a su progenitora
y se va a correr
tras la pelota
el mundo
no es un juego
todos juegan al mundo
el mundo
y se disputan
sangre
venas
huesos
piel
(también poros)
vellos o pelos o cabello
o cabezas rapadas
y qué sé
qué sólo sé
ante un juego
donde yo pierdo
y tiran de mis huesos
(y todo lo que está
en la superficie
o adentro)
¿Hasta cuando
interrupción!
Versos
dardos
sin dirección
intuición
que resbala
cual amanecer
canto quebrado
por el gallo
( y mala voz)
agita sus alas
se sacude
alista a volar
y cae
cae y la
carcajada
es la luna boreal
el paraíso
donde la noche
es eterna
y el sufrimiento
y el odio
y el dolor
y el Tao se fue al tacho
tachuelas
por debajo de mis dedos
sorpresa
tengo garfios
y soy un demonio azul
que no se deja ver
en la noche
y como la noche es todo
soy incoloro
soy invisible
transparente invencible
Fijo mis garras
en el odio
y de ahí nazco
más odiado
más odiante
más temido
hasta un verso tiembla
y no es el frío
Todo despojo es la voz del grito
el augurio
de la solaz
desolación
un verso que hiere
yace
siendo ser humano
ente intermitente
energía nucleante
porque
es sangre venas huesos
piel interior
cual lomo
de libro antiguo
Otra y enésima
interrupción
ya no sé
a dónde voy
por dónde voy
ni el lenguaje
ni mi voz
ni vine
ni sé
qué pasó
Sueño terrible
engendro
de Mar
con toda su inmensidad
con todo su mar
la voz quiero
repetir
y re-comenzar
este poema
indomable
¿Así puede ser?
Domador de distancias
y ansias
y espejos
y logros y juegos
mi ser rebota
como la tierra
(Hay otros demonios)
yo no soy Gabriel ni Lucifer
ni me alejé volando
del verso
la vida ( y todo ello
incluso la muerte
si hay?
Si no hay?)
es un café
mejor dos
yo pago
y me pagan
dos soles
como símbolos de Tao
Ying Yang
blanco negro
equilibrio :
Llegar en el mejor
momento
con el saco puesto ( y no sacarlo)
y camisa (fuerza)
y corbata (soga)
y pelos y piel y huesos y venas
y sangre otra vez
¿Soy por eso demonio?
Rojo en el aire azul de la noche
II
La palabra quebrose como un acantilado
donde la forma se hizo vertical y
la historia es una manzana carcomida
sangrienta cual sangre
que emana como gota ininterrumpida al vacío
la soledad no es más testigo
que el quiebre de la palabra
la mariposa incolora que
deshace sus alas a la luz
la esperanza es tan verde
como el prado de tu mirada
me haces fiel, me haces infiel
haces que yo sea fiel/infiel a ti
enamorado de la palabra como un mudo alucinado
que rompe muros
y que paraliza su labor
al término del último ladrillo
aquietado, sólido como la pared
imperceptible
al aleteo de la mariposa transparente
Así eres tú como yo
entre la distancia de la palabra frente al silencio
un ente alucinado
navegando en la orilla,
en la permutación de la sonrisa
frente a la cara inmóvil
como la sombra que queda a oscuras
y ya no es sombra
“la mariposa incolora/ que quiebra sus alas a la luz”
“la manzana carcomida/ como los dientes de tu silencio”
y ya no es más sombra
y te digo
que ya no es más sombra
fuiste tú la cascada de luz
que brotó invadiendo la raíz de la pupila
y fuiste tú la cascada
que vació mi mirada
y fuiste la que conflagró en el vacío
la mariposa incolora
la soledad extrema
el silencio de mi voz
el desafeitar de mi mirada
Ahora arrastro mi verticalidad hasta el acantilado
y ante el extravío
-producto del tedio-
me quedé sin voz
y allí nomás, ahorita nomás
enamorado de la palabra
quédome mudo
cegado por la incoloración
de tu mirada sin sombra
sin el brillo del iris
sin un rezago de luz
que me pueda vislumbrar
la luz
como imaginamos
en el paraíso alucinante
de la palabra quieta a la contemplación
III
Solamente hay silencio
. . . y sangre
. . . y poeta
quieto
enceguecido en la voz de la palabra
y poesía nada más
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